"Lo que más me cuesta es el silencio. No hay ruido. Solo mis pensamientos. Y mis pensamientos no se callan."
— Expediente 4122, Clínica Santa Teresa
La Pausa
Conjugando II - Relatos para volver a ser
Hay días en los que las palabras no vienen.
No porque estén lejos,
sino porque no quieren ser empujadas.
Y uno también se cansa de empujar.
Se siente como un espacio sin bordes,
como una habitación sin luces,
como un libro que se niega a ser abierto
porque aún no sabe quién lo leerá.
No es tristeza.
No es miedo.
Es una forma de espera que no busca nada.
Un vacío que no está roto.
Solo está lleno de silencio.
Y hay una parte de mí que quiere llamarlo fracaso,
pero hay otra —más suave, más antigua—
que solo quiere sentarse a su lado,
y respirar con él.
Tal vez el relato que tengo que escribir
no es el que avanza,
sino el que permanece quieto.
El que se atreve a no comenzar todavía.
El que reconoce que la pausa
también es una forma de creación.
Y entonces, sin buscarlo,
sin imponerle urgencia,
las primeras palabras brotan.
No como grito.
Sino como eco.